sábado, 4 de octubre de 2008

L.A. y los ángeles caídos

Durante demasiado tiempo Brian Wilson personificó la figura del eterno ángel caído en la bruma de la tormenta mental contínua. Desaseado y sin afeitar, con la mirada perdida, atisbaba su ciudad pertrechado en el asiento trasero de una limousine que pululaba por la noche angelina.

Ahora todo ha cambiado. Un renovado Brian, capaz de cantar a su ciudad, nos ofrece un disco luminoso, en el que se permite aconsejar a todo aquel que quiera oirle sobre las peculiaridades de L.A.

Gracias, Brian.








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